La enseñanza integrada de la
ciencia con la tecnología aunque es tema que los últimos años ha cobrado gran
importancia ha sido defendida desde hace muchos años atrás (por ejemplo, fue
propugnada por la Division of Science, Technical and Environmental Education de
la UNESCO) y a partir de la segunda mitad del siglo XX, ésta relación se ha
intensificando mucho mas, pero si bien es cierto que la técnica ha existido sin
ciencia, ésta siempre ha incluido elementos tecnológicos que podrían
incorporarse a la educación científica ayudando a cambiar la visión de ciencia
que se enseña tradicionalmente y que, generalmente, ignora o distorsiona el
papel de la tecnología en el desarrollo científico y sus relaciones con la
ciencia y la sociedad. La educación tecnológica es un aspecto que hace parte de
la vida cotidiana, tanto en el medio urbano como en el rural, el entorno del
hogar y el espacio de trabajo que está repleta de productos e instrumentos
tecnológicos -además de numerosas tecnologías organizativas y simbólicas-, cuyo
uso no suele resultar demasiado complicado porque no precisa conocer los
principios científicos, ni tan siquiera los tecnológicos, que los sostienen.
Pero como parte de la vida debe ser una herramienta a la que todas las personas
tengan acceso y sepan hacer uso de ella.
Por eso la importancia de
incluir la dimensión tecnológica en el contexto escolar, para que los
estudiantes tengan la capacidad de discernir sobre la utilización de la
tecnología, y las posibles ventajas y desventajas que trae. Pero además existen
otras razones, como por ejemplo didácticas (favorecer un aprendizaje más
significativo, facilitar la conexión con la vida cotidiana, contextualizar la
ciencia con las relaciones CTS, interesar a los estudiantes, etc.),
epistemológicas (mejorar la comprensión de la naturaleza de la ciencia y la
tecnociencía contemporáneas) y, por supuesto, sociales (capacitar a los
ciudadanos para su participación democrática en la sociedad civil a la hora de
tomar decisiones con fundamento sobre cuestiones tecnocientíficas de interés
social) (Maiztegui et al., 2002); razones que son aplicables a una educación
científica destinada a todas las personas, vayan a ser o no profesionales de la
ciencia o la ingeniería en el futuro.
La enseñanza de las ciencias
siempre ha sido un proceso complejo por la gran cantidad de términos y
conceptos que se manejan en dicha área, por eso en los últimos años se ha
tratado de implementar dentro de dicho proceso la utilización de la tecnología
como herramienta de apoyo para la enseñanza. Al hablar de integrar las TICs
(tecnologías de la información y la comunicación) en el proceso de enseñanza no
se habla simplemente de la utilización de tecnología en la educación científica
(por ejemplo, últimamente se está prestando más atención en la enseñanza de las
ciencias al empleo de ordenadores y sus amplias posibilidades de uso en red,
como Internet), lo cual es un aspecto interesante pero muy limitado del tema
que se plantea, porque introducir la educación tecnológica en la enseñanza de
las ciencias no es lo mismo que usar tecnología en la educación científica y va
mucho más allá de esta opción (Acevedo et al, 2003). Incluir las tics es
convertirlas en una herramienta de enseñanza para el profesor y un medio de
aprendizaje para el estudiante.
Se identifican cinco elementos
de mejora de la enseñanza integrando las TICs, que son muy validos para las
ciencias: visualizar algo que no se ve a simple vista, interaccionar
promoviendo esta interacción alumnado-profesorado o alumno-alumnos, reflexionar
apoyando un aprendizaje significativo, autentificar el asombro del alumnado a
escenarios reales y por último, practicar promoviendo la cantidad y la calidad
de la práctica de los estudiantes (Marco-Stiefel, 2006).
Las TICs pueden ayudar, en
particular, de dos maneras en el proceso de enseñanza y aprendizaje: en
aplicaciones prácticas y en aplicaciones constructivas. Las aplicaciones
prácticas suponen el uso del ordenador para mostrar, a los estudiantes, algún
fenómeno o proceso, y para liberarles de ciertas actividades tediosas, siempre
y cuando se haya aprendido el significado. Respecto a las aplicaciones
constructivas el ordenador puede permitir que los estudiantes exploren, si se
les proporciona herramientas y una buena guía para el estudio (Gras-Martí y
Cano, 2005). Si queremos aprovechar las TICs debemos combinar cuatro factores:
a. los objetivos de aprendizaje
que tengamos.
b. Los problemas de la
investigación didáctica nuestra que tienen los estudiantes.
c. Las orientaciones
constructivas o no.
d. Los puntos fuertes de los
ordenadores y de Internet.
Pero este proceso de inclusión
de las TICs no ha sido sencillo, principalmente por la falta de preparación del
profesorado en el manejo de estas y la escasez de materiales curriculares e
instrumentos de aplicación y evaluación adecuados para llevar a cabo esto.
Existen numerosas críticas a la preparación inadecuada en TICs de los futuros
profesionales que se forman en las universidades, en particular los profesores
y de cómo van a integrar las TICs en las prácticas docentes futuras si ellos
mismos no las han experimentado como alumnos. La manera más eficaz de conseguir
estos objetivos es incorporar de forma natural estrategias que integran
elementos de
TICs y habilidades informáticas
básicas en asignaturas concretas del plan de estudio (no en asignaturas específicas
de TICs) y en las actuaciones diarias dentro y fuera del aula. Sin embargo, hay
que huir del uso de las TICs en la enseñanza de manera indiscriminada o con
poco fundamento didáctico (Gras-Martí y Cano, 2005) y acercar cada vez a el
profesorado al significado de las nociones de ciencia y tecnología, incluyendo
la presencia de lo social en la naturaleza y la práctica de ambas, ya que se
tratan de construcciones humanas.
Es necesario entonces plantear
la necesidad de reformular las prácticas docentes en la educación científica a
partir de la utilización de las nuevas tecnologías, partiendo de la ruptura con
las visiones deformadas para alcanzar, cabe suponer, una visión más adecuada de
la ciencia (Acevedo
y Vázquez, 2004) y un inclusión
adecuada y gradual de la dimensión tecnológica al proceso de
enseñanza-aprendizaje.
Para realizar dicho cambio en
las prácticas docentes y por ende en el proceso de enseñanza y aprendizaje a
través de las TICs, es necesario conocer las concepciones que tienen los
maestros sobre las tics y de cómo las llevan al aula, analizar el papel que
juegan otros autores como la institución educativa y el estudiante en el
proceso de inclusión de las tic en el contexto escolar.